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Del empleado al emprendedor: el salto que exige quemar las naves

  • Foto del escritor: Ale Lenton
    Ale Lenton
  • 15 sept 2025
  • 5 Min. de lectura

En la vida hay decisiones que marcan un antes y un después.Una de ellas es la de dejar de ser empleado o comerciante para convertirte en emprendedor.

Muchos hablan de hacerlo “de a poco”, de probar mientras siguen en la comodidad de un sueldo fijo o con el local abierto “por las dudas”. Pero la verdad es que ese camino rara vez funciona.

La experiencia lo demuestra: el que emprende con un pie adentro y otro afuera, nunca termina de despegar. Siempre encuentra excusas, siempre posterga, siempre se frena en el miedo.

Si de verdad querés cambiar tu vida, no podés dejar la puerta de salida abierta. Tenés que quemar las naves. Tenés que decidir que no hay vuelta atrás.

Este artículo no es para cualquiera.Es para vos, que estás cansado de la dependencia, del techo salarial, de trabajar más para otros que para vos mismo.Es para vos, comerciante que sentís que el negocio te exprime más de lo que te da, y que intuís que merecés algo mejor.

Te voy a mostrar por qué el único camino real es apostar todo al salto emprendedor.No te voy a endulzar los oídos: es duro, exige compromiso total, pero es también lo único que te da la posibilidad de transformar tu vida de verdad.

El problema de la “media tinta”

El gran error de muchos es querer “emprender un poquito”.

  • El empleado que dice: “voy a probar con un proyecto los fines de semana, a ver qué pasa”.

  • El comerciante que asegura: “voy a abrir algo nuevo, pero dejo el local abierto para no perder”.

¿Sabés qué pasa? Que no funciona.

Porque emprender no es un hobby. No es un plan B. No es algo que podés hacer cuando te sobra tiempo o energía.Emprender exige que estés al 100%, que tu cabeza, tu tiempo y tu esfuerzo estén puestos ahí.

El que quiere todo “sin arriesgar nada” termina perdiendo doble: no crece en lo nuevo y tampoco prospera en lo viejo.

Quemar las naves: el compromiso que cambia todo

La frase viene de la historia: cuando un líder desembarcaba con sus soldados en territorio enemigo, quemaba sus propias naves para que no hubiera forma de volver atrás.El mensaje era claro: o ganamos, o morimos acá.

Eso mismo aplica al mundo emprendedor.Cuando dejás de ser empleado o cerrás tu comercio para apostar todo a tu propio negocio, te obligás a dar lo mejor de vos. No hay red, no hay excusas.

¿Duro? Sí.¿Arriesgado? También.¿La única forma real de lograr resultados grandes? Sin duda.

El miedo: tu peor enemigo

Todos los que hoy tienen un negocio exitoso pasaron por el mismo lugar: el miedo.

  • Miedo a dejar el sueldo.

  • Miedo a fracasar.

  • Miedo a que el entorno no entienda tu decisión.

Ese miedo nunca desaparece por completo. La diferencia está en qué hacés con él:

  • Si lo usás como excusa, te vas a quedar donde estás.

  • Si lo transformás en combustible, vas a usarlo para moverte, aprender y crecer.

Quemar las naves es también una manera de enfrentarte a tu miedo. Cuando ya no hay marcha atrás, lo único que te queda es avanzar.

De empleado a emprendedor: el cambio mental

Si sos empleado, estás acostumbrado a la seguridad (aunque sea una seguridad falsa en Argentina). Sabés que a fin de mes vas a cobrar, aunque no te alcance.Cuando das el salto, esa certeza desaparece.

Lo que aparece es otra cosa:

  • Libertad: tu tiempo y tus decisiones dependen de vos.

  • Responsabilidad: nadie te va a cubrir si no hacés lo que tenés que hacer.

  • Potencial: ya no tenés techo. Podés crecer tanto como tu esfuerzo y tu capacidad lo permitan.

Es un cambio de chip total. Y ese chip no se activa si todavía estás mirando de reojo el recibo de sueldo.

De comerciante a emprendedor: salir de la jaula de oro

Muchos comerciantes creen que “ya son emprendedores”. Pero la realidad es que el comercio tradicional es muchas veces una jaula de oro: trabajás sin parar, tenés ingresos, pero sos esclavo de tu local, tus empleados, tus proveedores, tus impuestos.

El salto emprendedor es distinto:

  • No tenés que estar 12 horas con la persiana levantada.

  • No dependés de un local físico ni de pagar alquileres imposibles.

  • No estás atado a la temporada ni a la moda.

Quemar las naves acá significa animarte a soltar ese negocio que te está drenando y apostar por uno que te devuelva libertad.

El negocio inmobiliario: una salida concreta

¿Por qué te hablo tanto de bienes raíces? Porque es una de las pocas actividades en Argentina donde:

  • Podés empezar sin necesidad de una inversión millonaria.

  • Aprovechás tus habilidades previas (trato con clientes, negociación, disciplina).

  • Tenés ingresos dolarizados, algo clave en este país.

  • Tu crecimiento depende solo de vos, no de un jefe ni de un contrato de alquiler.

Pero, ojo: funciona solo si te comprometés al 100%.El que lo hace “en paralelo” nunca llega a resultados grandes, porque no le pone ni la energía ni el tiempo que el negocio necesita.

Disciplina, intensidad y constancia: la fórmula que sostiene el salto

Acá entra el Método DIC que usamos en RE/MAX 202:

  • Disciplina: todos los días hacés lo que tenés que hacer, aunque no tengas ganas.

  • Intensidad: no se trata de hacer lo mínimo. Si querés cambiar tu vida, tenés que darlo todo.

  • Constancia: los resultados no son inmediatos, pero llegan si insistís el tiempo suficiente.

Quemar las naves no es solo cerrar una puerta: es comprometerte a aplicar el DIC hasta que aparezcan los resultados.

Historias de quienes se la jugaron

  • Laura, ex maestra jardinera, dejó la docencia y apostó todo al inmobiliario. En menos de un año ya estaba cerrando operaciones y hoy vive de su nuevo negocio.

  • Martín, empleado bancario, se cansó del escritorio. Renunció, apostó todo a su nueva carrera y hoy gana más que en el banco, pero con libertad de horarios.

  • Carla, comerciante textil, cerró su local y se metió en bienes raíces. Pasó de trabajar 12 horas en la tienda a organizar su semana como quiere, sin jefes ni persianas que levantar.

Lo que todos tienen en común: quemaron las naves. No dejaron un pie en el pasado.

El momento de decidir

Seguramente ya lo sabés: lo que te frena no es la falta de oportunidades, sino la falta de decisión.Si seguís esperando el “momento ideal”, nunca va a llegar.

La inflación no va a bajar mágicamente. Los impuestos no van a desaparecer. Tu jefe no va a despertarse un día y decirte que te va a pagar en dólares.

El momento es ahora. El salto es ahora.


En RE/MAX 202 buscamos gente dispuesta a quemar las naves y apostar todo a su futuro.No queremos empleados que busquen un ingreso extra. Queremos emprendedores de verdad, personas que estén listas para dar el salto sin mirar atrás.

👉 Si sos de esos, contactanos en www.remax-202.com.ar.El resto puede seguir esperando el momento perfecto.


 
 
 

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