Del local a la libertad: por qué cada vez más comerciantes cierran la persiana y eligen negocios sin techo de crecimiento..
- Ale Lenton

- 15 sept 2025
- 5 Min. de lectura

Cada vez más comerciantes deciden dejar el local a la calle y apostar por negocios sin techo de ingresos. Descubrí por qué y cómo dar el salto.
Durante muchos años, tener un local a la calle fue sinónimo de independencia. Era la manera más clara de ser “tu propio jefe”. El comerciante clásico sabía que si trabajaba duro, abría temprano, cerraba tarde y se bancaba las temporadas bajas, iba a salir adelante.
Pero la realidad cambió. Hoy, tener un comercio en Argentina no significa independencia, significa presión: alquileres en dólares, impuestos que no perdonan, competencia desleal, clientes que cada vez compran menos en el barrio porque se acostumbraron al e-commerce, proveedores que remarcan sin parar y la sensación de que, hagas lo que hagas, nunca alcanza.
Muchos comerciantes siguen aguantando porque no se animan a soltar. Les da miedo cerrar la persiana. Piensan que si dejan el local, se van a quedar sin nada. Pero lo cierto es que ya no hay nada que perder: lo que antes era un negocio rentable, hoy es una soga al cuello.
Y cada vez más comerciantes lo entienden: cerrar la persiana no es un fracaso, es un comienzo. Porque afuera hay negocios sin techo de ingresos, donde no dependés del horario comercial ni de un mostrador, y donde podés crecer en serio.
El fin del “negocio seguro”: la trampa del local a la calle
Hubo un tiempo en el que tener un local era la forma más sólida de asegurar un ingreso. Pero hoy esa “seguridad” es un espejismo.
Los números que ya no cierran
Alquileres que se ajustan en dólares mientras las ventas son en pesos.
Impuestos y cargas sociales que se comen gran parte de la rentabilidad.
Gastos fijos (luz, gas, agua, habilitaciones) que suben aunque vendas menos.
Stock parado que se devalúa antes de venderse.
Clientes cada vez más exigentes y menos fieles.
La foto es clara: cada día abrís para perder un poco más. Y el comerciante lo sabe, pero sigue. Porque piensa: “¿Qué otra cosa voy a hacer?”
El costo personal que nadie ve
El local no solo drena plata, drena vida.
Jornadas interminables.
Cero tiempo libre.
Vacaciones imposibles.
La cabeza quemada entre proveedores, AFIP y empleados.
Familiares que solo te ven detrás del mostrador.
El precio más caro no está en los balances, está en la vida que dejás en el mostrador.
El mito del comerciante exitoso: ¿de verdad sos dueño de tu tiempo?
Muchos comerciantes se aferran a la idea de que tener un local los hace libres. Pero la realidad es la contraria: el local es una cárcel con rejas invisibles.
El “éxito” de tener vidriera propia se paga con:
Horarios rígidos: si no abrís, no vendés.
Dependencia absoluta: el negocio depende de vos, no existe sin vos.
Falsas libertades: ¿cuántas veces dijiste “cierro por vacaciones” y realmente pudiste hacerlo?
La verdadera independencia no es tener una persiana, es tener un negocio que trabaje con vos, no contra vos.
El click mental: cerrar la persiana no es fracasar
Acá está el punto clave: cerrar un local no es un fracaso, es una decisión inteligente.
Fracaso es seguir sosteniendo algo que ya no da frutos. Fracaso es hipotecar tu vida y tu salud en un negocio que dejó de tener sentido.
Cerrar un local es reconocer que el mundo cambió y que vos también podés cambiar. Es tener el coraje de decir: “Hasta acá llegué. Ahora voy por algo que me dé más”.
Y eso es exactamente lo que están haciendo cada vez más comerciantes: dejar atrás la estructura pesada del local para entrar a negocios flexibles, escalables y con verdadero potencial de crecimiento.
La alternativa: negocios sin techo de ingresos
Hoy existen modelos de negocio que te permiten:
Trabajar sin atarte a un lugar físico.
Crecer en función de tu esfuerzo, no de tu ubicación.
Apalancarte en una marca fuerte que ya genera confianza.
Ganar en dólares en un país que se devalúa en pesos.
Administrar tu agenda y recuperar tu tiempo.
Uno de esos modelos es el inmobiliario. Y dentro del inmobiliario, uno de los que más crece en el mundo es RE/MAX.
¿Por qué el inmobiliario y no otro rubro?
El comercio tradicional te ata al stock y al mostrador. El inmobiliario te da otra lógica:
No invertís en mercadería.
No necesitás alquilar un local a la calle.
No hay límite de clientes potenciales: todo el mundo necesita comprar, vender o alquilar en algún momento de su vida.
Ingresos sin techo: tu comisión depende de vos, no de un margen fijo de ganancia.
Libertad de agenda: manejás tu tiempo, no un horario de comercio.
Y con el respaldo de una red como RE/MAX, arrancás con ventaja: marca global, herramientas tecnológicas, capacitación continua y un ecosistema donde no estás solo.
El miedo más grande: “¿Y si me va mal?”
El comerciante que se anima a dar el salto tiene siempre el mismo fantasma: “¿Y si cierro el local y después me va mal?”
La respuesta es simple: ¿acaso hoy te está yendo bien?
Seguir con un local que no da resultados no es “jugar seguro”. Es apostar todos los días a perder un poco más.
En cambio, apostar por un negocio con ingresos variables pero sin techo es abrir la puerta a crecer. La diferencia está en el compromiso.
En RE/MAX lo vemos todo el tiempo: los que lo hacen a medias, paralelamente con otro trabajo o con el local todavía abierto, no despegan. Los que queman las naves, los que se juegan de verdad, son los que logran transformar su vida.
Historias reales: de la persiana al cartel de vendido
El que tenía una ferretería: cansado de la competencia de las grandes cadenas y del stock que nunca alcanzaba. Cerró el local, entró al inmobiliario y en un año vendió más propiedades que lo que ganaba en tres años de ferretería.
La que tenía una boutique: amaba la moda, pero el local la mataba. Se animó a cerrar, apostó al negocio inmobiliario y hoy disfruta de libertad horaria y comisiones que superan con creces lo que ganaba vendiendo ropa.
El que heredó un kiosco: trabajaba 14 horas al día para juntar apenas lo justo. Lo vendió, se capacitó en RE/MAX y ahora factura en dólares, sin estar atado a una caja registradora.
El patrón se repite: quienes se animan, cambian.
Lo que vas a ganar al dar el salto
Tiempo libre real: volvés a tener fines de semana, feriados y vacaciones.
Libertad de agenda: organizás tu día según tus objetivos, no según un horario comercial.
Ingresos escalables: cada operación cerrada puede significar más que un mes entero de ventas en el local.
Reconocimiento: ser el asesor que ayuda a una familia a encontrar su casa tiene un valor emocional que vender un producto nunca tuvo.
Un futuro previsible: podés proyectar y crecer en una red que ya tiene un sistema probado.
El paso más difícil es el primero
Nadie dice que sea fácil. Requiere coraje. Requiere quemar las naves y decidir que no vas a seguir sosteniendo algo que ya no funciona.
Pero una vez que lo hacés, descubrís que el mundo es más grande que tu persiana. Que hay oportunidades reales, que hay un camino para crecer y que hay una red que te acompaña.
Si sos comerciante y ya te diste cuenta de que el local te está apagando, no esperes a que te hunda del todo.La verdadera independencia no está en una vidriera, está en un negocio que te dé libertad y crecimiento real.
En RE/MAX 202 estamos buscando justamente personas como vos: comerciantes que se animen a cerrar la persiana y abrir un futuro nuevo, sin techo de ingresos y con una red global detrás.
👉 Si sentís que este es tu momento, escribime.No sigas hipotecando tu vida en un local vacío. El salto es ahora.







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